Terapia Integrativa



Disponemos de un perfil integrativo desde el que podemos ofrecerte una mirada más allá de tu dolencia física, ya que en nuestra salud intervienen no solo factores físicos, sino también energéticos, mentales y emocionales.
A través de esta concepción de la salud, contemplamos el dolor como un mensajero que viene a contarnos que ha aparecido un desequilibrio y nos está invitando a escucharlo para poder comprender el mensaje que nos trae. Por tanto, no se trata de rechazarlo, excluirlo, juzgarlo o forzarlo, sino todo lo contrario: crear un espacio para su acogida, escucha y acompañamiento que le permita expresarse y liberarse de aquello que quedó bloqueado. Y es ahí cuando se pone en marcha la capacidad innata de nuestro cuerpo para restablecer el equilibrio perdido.
Como terapeutas, te acompañamos apoyándonos en diferentes herramientas (además de en la propia fisioterapia), como son la Medicina Tradicional China y el Reiki.
Aquí te dejamos un breve resumen de cada una de ellas.
MEDICINA TRADICIONAL CHINA
Busca restablecer el equilibrio energético entre las polaridades Yin-Yang presentes en el ser humano, ya que cualquier síntoma (físico, mental, emocional) surge como consecuencia de la pérdida de equilibrio entre estas dos energías.
Para identificar cuál es el origen energético del síntoma que la persona trae a consulta, inicialmente es necesario hacer un diagnóstico que se sustenta en varios puntos: observación, escucha, palpación e interrogatorio.
A la hora del tratamiento, en la clínica podrás encontrar estos métodos:
Acupuntura: es la utilización de unas finísimas agujas que, aplicadas en puntos concretos, estimulan la energía y, con ello, la propia capacidad reparadora del cuerpo humano. En nuestro cuerpo existe una amplia red de canales o meridianos (por los que circula dicha energía junto con la sangre) que están provistos de una serie de puntos a través de los cuales insertamos dichas agujas con el objetivo de restaurar la circulación energética.
Moxibustión: es la utilización del calor que desprende la combustión de la planta artemisa aplicada en dichos puntos o áreas más extensas. Se utiliza en los casos en los que, a nivel energético, la persona presenta un cuadro de frío (Yin). También se ha extendido su uso en los casos de malposición fetal cuando la madre está en avanzado estado de gestación.
Auriculoterapia: en la oreja existe un mapeado completo de todo el organismo, por lo que este método nos ofrece otra alternativa de trabajo. La estimulación de estos puntos (además de con agujas) puede hacerse utilizando semillas, imanes o chinchetas especiales. Popularmente, es muy conocido para apoyar los procesos de pérdida de peso y abandono del hábito tabáquico.
Ventosas: buscamos conseguir un vacío en la zona a tratar con la finalidad de movilizar el tejido para desbloquearlo y mejorar la llegada de energía y nutrientes. Existen varias formas de aplicación cuyo uso dependerá, como con los métodos anteriores, de la condición energética en la que la persona se encuentre.
REIKI
Método de sanación energética originado en Japón en el que el terapeuta se convierte en un canal a través del cual la energía existente en el Universo se transmite a la persona a través de sus manos.
Según la ley de la conservación de la energía, esta ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Es por este principio mismo que una sesión de Reiki busca restablecer el equilibrio interno que, debido al estrés, las enfermedades, el ritmo de vida…, se ha perdido.
Reactiva la capacidad natural de sanación, el sistema inmunológico y da vitalidad para poder vivir la vida con fuerza.
A continuación, te dejamos un pequeño listado de algunas de las áreas en las que cualquiera de estas terapias puede serte de ayuda.
Cardiorrespiratorio: resfriado, tos, asma, palpitaciones, exceso de sudoración…
Gastrointestinal: gastralgia, estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos, reflujo gastroesofágico, obesidad…
Sistema nervioso: ictus, cefalea, migraña, mareo, vértigo, neuralgia del trigémino…
Reumáticas: dolores articulares, fibromialgia, hombro congelado…
Traumatológicas: tortícolis, epicondilitis, lumbalgia, ciática, esguince…
Dermatológicas: eccema, psoriasis, picores…
Psicoemocionales: insomnio, somnolencia, tristeza, depresión…
Genitourinarias: retención de orina, problemas prostáticos, infección del tracto urinario…
Ginecológicas: irregularidades en el ciclo menstrual, alteraciones menstruales, vómitos del embarazo, patologías posparto, malposición fetal, infertilidad…
Relacionadas con el oído (otitis, tinnitus, hipoacusia), la nariz (rinorrea, epistaxis), los ojos (conjuntivitis, lagrimeo…), afonía, odontalgia…
OTRAS CONSIDERACIONES
- Queremos subrayar la idea de que cualquiera de estas terapias contempla a la persona en su totalidad (cuerpo físico, mental-emocional y espiritual) y que busca, a través de un reequilibrio energético, despertar la capacidad inherente al ser humano de entrar en su propio proceso de sanación, convirtiendo al terapeuta en un acompañante del mismo.
- NINGUNO DE ESTOS ABORDAJES SUSTITUYE, EN NINGÚN CASO, A NINGÚN TRATAMIENTO MÉDICO, pero sí son compatibles.
- Es posible que durante el proceso terapéutico se den las denominadas crisis curativas, que son reacciones del cuerpo que pueden aparecer durante el proceso inicial para eliminar lo perjudicial que se ha acumulado y permitir que el organismo pueda mejorar y avanzar en los cuidados necesarios. Aunque externamente pueda parecer que hay un empeoramiento de los síntomas, lo que está ocurriendo es que el proceso de mejora se ha iniciado y el cuerpo se está preparando para recuperar el equilibrio perdido.
